miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Miedo al dolor y falta de fe?

Fotografía tomada de http://bioetica.cat/aproximacion-al-enfermo-terminal/

Lo primero que pensé cuando supe del caso de Brittany Maynard, la chica que decidió terminar con su vida en Oregón fue: ¿Qué haría yo en su lugar? Y supongo que muchos se detuvieron a reflexionar sobre ello.

No sé cuántos de ustedes han estado cerca de alguien que siente dolor y expresa sufrimiento... o no lo expresa, por no incomodar a quienes le rodean (esto último, para mí, es triste en extremo).

Dos casos me marcaron: Mi tía Elba Rada, hermana de mi papá y mi amigo Edgardo Zapata.  Ambos padecieron y murieron de cáncer.

Mi tía Elba, era enfermera y cuando le diagnosticaron cáncer de mama, nos sorprendió su decisión de no hacerse tratamiento inmediatamente.  Ella se aferró a “san Gregorio Hernández”. No hubo una sola persona en la familia que la pudiera convencer de que ese no era el camino, que el camino era Dios y Él guiando a los profesionales de la medicina, quienes podían ayudarla.

Ella dejó que  “san Gregorio” la “operara”. Y no hubo evolución favorable.  Terminó aceptando la quimioterapia, pero ya era muy tarde.  Sin embargo, fue una mujer muy fuerte.  Venía en la mañana de Santa Marta, donde residía, hasta Barranquilla.  Recibía el tratamiento y se regresaba a su casa.  Solo algunas veces se quedaba en mi casa. Siempre sonriente, con ánimo positivo, “mamando gallo”.

Cuando se quedaba en casa compartíamos cama (que era bastante grande y cada una tenía “su propio espacio”), hasta que un día me enteré por mi prima Mago que mi tía sentía mucho dolor y no lo expresaba para no despertarme.  Dios, cuánto dolor me causó saber eso!  Ese día le dije: “Tía, voy a dormir en el cuarto de Rafa para que usted se sienta con libertad de moverse, levantarse, encender la luz, leer… lo que quiera.  Ese es su cuarto”. Por supuesto no quería, pero al final la convencí, haciéndole prometer que si me necesitaba, no dudara en llamarme a la hora que sea.

Mi tía murió muy deteriorada físicamente, acompañada de la familia y sé que sufrió, y no lo dijo, pero sus ojos lo gritaban.

Mi amigo de infancia, casi hermano, Edgardo fue diagnosticado con cáncer de colon. Lo operaron y evolucionó muy bien, al punto que todos sentimos que había ganado la batalla.  Pocos años después el cáncer volvió a aparecer y avanzó rápido.

Para mí Edgardo siempre fue como un niño grande.  Todos lo vacilábamos porque era miedoso con quedarse solo en casa, tanto que si sus hermanos tardaban en aparecer en las noches, los esperaba en la terraza, pero no entraba a la casa.

Pero con su enfermedad fue valiente. No sé si lo hizo, pero nunca le escuché un quejido. Solo pedía dos cosas: Compañía y que no lo dejaran sufrir.

Aún recuerdo las largas jornadas en la clínica, acompañándolo, intentando hacerlo reír. Eran tantos los amigos que llegaban, que en el hospital tuvieron que habilitarnos una sala de visitas especial.

Al final los médicos lo dejaron ir a casa. Me mandó a llamar para que le hiciera un masaje en la espalda.  Recuerdo que no pude usar el vibrador porque lo lastimaba. Lo masajee con las manos (aún tengo en mi mente su expresión de agradecimiento).

Estuvo pocas horas en su casa. Tuvieron que regresarlo al hospital y allí murió, sin dolor, gracias a que la medicina le hacía efecto.

Yo no quiero ver sufrir a un familiar, no quiero ver dolor en su rostro, no quiero saber que quiere gritar y se aguanta.

Siento que es verdad que Dios no nos pone pruebas tan difíciles que no seamos capaces de soportar. Yo misma me sorprendo de algunos dolores físicos que he padecido, que me aterra recordar, y ahí estuve buscando alivio en la oración y en el apretón de mano de un ser querido… seguramente ese nivel de dolor es el que Dios supo que era el que más podía soportar.


No cuestiono a Brittany ni a su familia. No sé si es valiente por elegir morir antes, o cobarde por no querer sufrir. Solo la miro como una chica que también pensó en el dolor de sus seres queridos al ver el deterioro de sus facultades mentales y físicas. Hizo lo que a lo  mejor muchos hubieran querido: Cumplir deseos y despedirse lúcida de sus seres queridos.  Y si se equivocó en su decisión, le rendirá cuentas a Dios.


Nota: Algunos enlaces interesantes:

- La influencia de la vivencia de la fe religiosa...http://www.fonoque.com/caretas/la-influencia-de-la-vivencia-de-la-fe-religiosa-en-los-enfermos-terminales-como-estrategia-de-afrontamiento-ante-la-cercania-de-la-muerte/
- El dolor oncológico: http://tucuidas.laenfermeria.es/archives/556 (leer el final)
- Los cuidados al final de la vida de personas con cáncer: http://www.cancer.gov/espanol/recursos/hojas-informativas/apoyo-recursos/cuidado-paciente-terminal
- Enfermos terminales que tienen fe...http://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/salud/cancer/enfermos-terminales-que-tienen-una-fe-son-mas-proclives-a-recibir-tratamientos/2009-03-18/174409.html

No hay comentarios.:

Publicar un comentario