jueves, 11 de septiembre de 2014

Ni promoción de la salud, ni prevención de la enfermedad

Esta es la página sobre salud pública del Ministerio de Salud y Protección Social: http://www.minsalud.gov.co/salud/publica/Paginas/salud-publica.aspx

"Entregamos toda nuestra alma, vida y corazón para llenar tu vida de felicidad y amor, porque queremos ver en tu sonrisa el milagro de la vida y la dicha de sentirla”

Ese párrafo poético y mentiroso describe, en el sitio oficial en internet, los “servicios” que presta la Entidad Promotora de Salud, EPS, Barrios Unidos de Quibdó.

Y esto que viene a continuación es uno de los objetivos del “portafolio” de los servicios de Oncología de la Clínica General del Norte de Barranquilla:
“Prestar atención integral* en el tratamiento del cáncer a pacientes de todos los niveles socioeconómicos”.

Ni se entregan con vocación para salvar la vida de la gente ni prestan atención integral. Solo son palabras impresas en afiches o plasmadas en la web, pero todo es sencillamente FALSO!

Los negocios de salud, porque eso es lo que son, tienen muy claro su propósito: Obtener utilidades y muchas. Y es lógico, porque los particulares no tienen por qué trabajar por amor al arte.  Esos son servicios que debía estar prestando con eficiencia el Estado.

Y a qué viene todo este señalamiento?

¿Cómo es posible que, Liliana Duarte Bujato, una joven mujer diagnosticada con cáncer de tiroides y operada en diciembre de 2013 tenga que esperar tres meses para que le hagan un barrido (exámen para confirmar si hay células cancerígenas) y después de eso tenga que iniciar un largo recorrido para que le hagan el tratamiento con yodo que puede erradicar del todo la enfermedad?

Cinco meses después del barrido todavía está buscando una IPS que le haga la terapia con yodo radioactivo. Primero fue a la Clínica Bonadona y le dijeron que no había yodo. Luego le hacen la orden para la Clínica General del Norte y allí le toman los datos y le dicen alegremente: “Llame en enero a ver si se le puede hacer el tratamiento”.  ¡Enero! Enero de 2015, trece meses después de su operación.

El de tiroides es el cáncer endocrinológico más frecuente y su pronóstico es muy bueno.  Si durante la intervención quirúrgica, por temor a causar daños en el nervio o a la paratiroides, no erradican todas las células tiroideas, se pueden destruir con ablación, como se le conoce a  terapia en la que se administra yodo por primera vez.

Está comprobado que el tratamiento es altamente favorable, pues reduce la posibilidad de reaparición de células malignas y de muerte, pero solo si se hace a tiempo.

Una abogada amiga de Liliana instauró una acción de tutela, el mecanismo de protección de los derechos constitucionales fundamentales de los habitantes del territorio colombiano, que da vergüenza tenga que usarse para salvar vidas.

Es increíble y el colmo que en Colombia haya que recordarle a las empresas de salud, a los hospitales, y al propio gobierno que tenemos derechos y que la dignidad de la gente no debe ser pisoteada.



Nota: Angustiada por Liliana, a quien no conozco personalmente, pero basta con que sea una persona que necesita un servicio, escribí unos tuiters al Ministerio de Salud.  A los pocos minutos me respondió la Superintendencia de Salud, entregué la información que solicitaron y dijeron que entregarán los datos a la Delegada de Protección. Estamos confiando en una pronta respuesta: Que le hagan la terapia.

 *Atención integral. Documento de la Universidad de Antioquia. http://www.udea.edu.co/portal/page/portal/bibliotecaSedesDependencias/unidadesAcademicas/FacultadMedicina/Departamentos/ObstetriciaGinecologia/diseno/documentos/Guia01.pdf

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mi 9/11

Una esquina memorable en Manhattan, New York.

Llegué a casa un poco cansada. Eran las 10 de la noche y me di cuenta que tenía mensajes en la contestadora automática.  Eran amigos saludando, programando desde temprano el fin de semana que venía y de pronto escuché la voz de la secretaria de mi abogado: “Mabel, Robert  que lo disculpes, pero no podrá atenderte mañana porque no recordaba que tenía una cita en la Corte”.

Le había avisado a Sam, mi jefe en Unisource Logistics, que me ausentaría al día siguiente porque tenía esa cita con mi abogado en Manhattan y luego iría a ver a mi hermano Gerardo, quien estaba hospedado en un hotel diagonal al Madison Square Garden,  a la espera de una velada de boxeo.

Los planes cambiaron y pensé en dos opciones: Salir bien temprano para Manhattan y pasarme todo el día con mi hermano o ir a trabajar medio día por lo menos.  Que la almohada decida, fue mi último pensamiento de esa noche.

Desperté bien temprano y decidí ir a trabajar, pensando en que el entrenamiento del boxeador terminaba como a las 10 am. Además, quien me iba a suplir en la oficina estaba un poco nervioso porque era un día pesado.

Vivía en Westbury, Long Island en New York, me desplazaba en bus hasta Hicksville y allí esperaba mi conexión para ir hasta Jericho donde quedaba la oficina. Sentí el ambiente pesado y hasta me pareció que la gente estaba triste, pero pensé que eran ideas mías.  Mi conexión de bus tardó un poco, cosa muy extraña, y llegué 10 minutos más tarde de lo usual.

Ninguno se extrañó al verme ahí. Ni siquiera el chico que me iba a cubrir expresó tranquilidad al verme.  De pronto Alan, un compañero filipino me dijo: ¡Qué terrible lo que ha pasado!

No pregunté nada y caminé hacia el fondo de la oficina en donde varios escuchaban radio. Me puse nerviosa, pues creí haber entendido que un avión se había estrellado en World Trade Center en New York. Y digo creí, porque entre las voces de mis compañeros y la rapidez con la que hablaba el periodista, yo no estaba segura de lo que escuchaba.

Le dije a Alan: ¿Entendí bien? ¿Se estrelló un avión en Manhattan?  Me dijo: Sí.
Casi sin pedir permiso cambié a una emisora hispana y cuando confirmé la información, corrí a llamar por teléfono a Gerardo. Los minutos más eternos de mi vida.  No contestaban en su habitación ni en recepción. Mientras intentaba comunicarme una y otra vez escuchaba que no era un avión, que eran dos, que no era accidente, que hablaban de un ataque… pero de quién? El nerviosismo crecía.

No recuerdo a qué hora logré comunicarme con Gerardo. Me dijo que no contestaba porque se había ido para la habitación del boxeador y alcanzaron a ver en vivo por televisión cuando se estrelló el segundo avión. Le dije: “Me voy a medio día para allá”.

En ese momento no reflexioné sobre la magnitud de lo ocurrido, pero las horas siguientes me aterrizaron en la realidad: Manhattan quedó incomunicada con el resto del Estado de New York y con New Jersey. No entraría nadie a esa zona hasta nueva orden.

En la tarde de regreso a casa, ya yo era parte de ese ambiente extraño que había percibido en la mañana camino al trabajo. Oré por quienes perdieron sus vidas, por sus familias, por quienes trabajaban en el rescate y le di gracias a Dios por mi hermano y por mí: La oficina de Robert, mi abogado, quedaba en el 232 Broadway de New York, a solo cuatro cuadras del World Trade Center.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Alfabetización y desarrollo sostenible

8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización.

Cuando se habla de alfabetización inmediatamente se piensa en la habilidad para leer y escribir.  Sin embargo, para  Garton y Pratt (1)  también debe tenerse en cuenta la fluidez para expresarse oralmente y definen alfabetización como el dominio del lenguaje hablado, la lectura y la escritura.

El lenguaje oral es efímero, es usado más de manera social y se aprende de forma natural, aunque siempre es necesaria la presencia de un adulto que oriente.  Mientras tanto el lenguaje escrito perdura, es identificado como más formal y prácticamente exige la vinculación de una institución académica.

El 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO – con el tema “Alfabetización para el desarrollo sostenible”.

En el Informe Brundlandt (2) respaldado por las Naciones Unidas, definen desarrollo sostenible como el que garantiza las necesidades del presente sin comprometer los recursos y posibilidades de generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Para la UNESCO la alfabetización es un elemento fundamental para promover el desarrollo sostenible, porque dota a las personas de autonomía para tomar decisiones correctas en diferentes aspectos de su vida diaria como crecimiento económico, desarrollo social y relación con el medio ambiente.

Aprender a leer, escribir y a expresarse bien oralmente es la base para lograr sociedades prósperas, sostenibles, que convivan en paz. Por eso es clave que los gobiernos de todas las naciones le den prioridad al acceso a la educación de toda la población.

Lejos de utilizar las campañas de erradicación del analfabetismo para destacar gestiones de gobernantes y funcionarios públicos, el acceso a la educación debe ser una política permanente de los gobiernos comprometidos con el desarrollo de la sociedad… una sociedad preparada para participar en la toma de decisiones.

Por todo lo anterior, no es suficiente que la gente deje de ser analfabeta para que lea etiquetas de productos, avisos publicitarios, propaganda política, documentos sencillos o para que firme. Por dignidad, justicia, equidad, los habitantes de una nación tienen derecho a recibir una educación que les brinde herramientas para discernir sobre sus vidas, tomar decisiones y ser capaces de construir su propio futuro… no que otros lo hagan por ellos.


1.    Alison Garton y Chris Pratt. “Aprendizaje y proceso de alfabetización. El desarrollo del lenguaje hablado y escrito”. Ediciones Paidós.  España. 1989

2.    Informe Brundlandt.  Así se conoce al documento “Nuestro futuro común”, elaborado en 1982 por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas. Ver aspectos generales en scribd.com  http://es.scribd.com/doc/2553283/INFORME-BRUNDTLAND, buenastareas.com http://www.buenastareas.com/ensayos/Comision-Brundtland/160731.html

jueves, 4 de septiembre de 2014

Periodismo de datos: Una nube clara


El periodismo comprometido es ese que aparece en lugares y situaciones donde hay algo que contar, pero no muchos le “meten el diente”. Y no siempre es por temores, como podría pensar mucha gente, sino porque demanda mayor tiempo y esfuerzo que la reportería diaria de noticias.  Es un periodismo que va más allá de lo que la fuente quiere mostrar o de lo que el ojo común puede observar.

Ese compromiso prácticamente obliga a una alianza con el, ya famoso, periodismo de datos.  Pero y qué es el periodismo de datos? Para entenderlo primero hay que hablar de Big Data.

El almacenamiento digital de información supera el almacenamiento analógico y de acuerdo con un informe sobre Universo Digital de International Data Corporation, IDC, cada dos años se duplica esa capacidad. Hace poco hablábamos de Gygabytes, Megabytes, Terabytes y ahora hablamos de Zettabytes y Yottabytes. Para profundizar sobre el tema puede consultarse el Informe UNIR sobre big data y periodismo de datos (1).

En internet encontramos abundante información: Libros, estadísticas gubernamentales, informes empresariales, investigaciones, cartografías, transmisiones de eventos en directo, videos, entre otros.  Toda esa información en la nube, como se conoce ahora, es lo que se llama Big Data.

El periodista español Mario Tascón dice que los datos nos dan información que constituyen un mensaje, que cambia el estado de conocimiento del público.  El periodismo de datos lo que hace es aprovechar el Big Data, analizar la información y contar las historias visualizadas a través de diferentes herramientas (cartografías, diagramas, mapas).

La mayoría de la gente asocia datos con cifras y si bien tienen razón, para el caso del periodismo de datos, va más allá de los números, tal como puede leerse en The Data Journalism Handbook, el Manual de Periodismo de Datos (2) que publica en su web el diario La Nación de Argentina y al que vale la pena dedicarle un buen rato.

El público necesita información seria, veraz, pertinente y sobre todo clara. Y para eso llegó el periodismo de datos, para bajarla de la nube.

Afiche diseñado por la infografista Lulu Pinney, publicado en The Data Journalism Handbook



1.       Informe de la Universidad Internacional de La Rioja -UNIR- sobre big data y periodismo de datos    http://es.slideshare.net/jorcoms21/informe-unir-bigdatayperiodismodedatos

2.       Manual de Periodismo de Datos: http://interactivos.lanacion.com.ar/manual-data/

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Desahogo popular



-       “En este país no avanzamos porque no se piensa de verdad en el pueblo.
-        Lo que pasa es que en Barranquilla, primero son los intereses de los ricos.
-        Que va, eso es en todo el país, que además está atrasado y ni a la tercera edad le dan el puesto que se merece.
-        Y ni qué hablar de los corruptos. Aquí estamos bien jodíos”.

Ese era el diálogo en una fila de más de veinte personas en un banco. La gente hablaba con vehemencia.  Yo solo escuchaba, hasta que algunos, muy molestos, lanzaron improperios contra los gobernantes de turno y comenté que no era necesario opinar con insultos.  Un señor me dijo: “Es que ya estamos tan aburridos, que uno termina faltando el respeto, pero tiene razón, ni siquiera merecen que uno se salga de casillas”.

Hablaron de quienes roban para enriquecerse, de quienes abusan de sus trabajadores, de los gobernantes que no tienen criterio y actúan de acuerdo a lo que les dice su jefe político, de los contratistas que utilizan materiales de mala calidad, de los malos servicios públicos, de las calles en mal estado, de la inseguridad, de los feminicidios … todo, como unos expertos en cada tema. Cada uno sentía que lo que decía era lo correcto y era verdad.

En esas conversaciones comprueba uno la importancia de unos medios de comunicación masivos serios, coherentes, que de verdad cumplan con su labor de informar y ayudar a formar opinión.  Todas las personas que hicieron algún comentario mencionaron un periódico, un noticiero de televisión, un programa de investigación o a un reconocido periodista.  No pusieron en duda la veracidad de la información. Solo hablaron de un “vendido” con los políticos de turno. 

La fila avanzó y cuando ya me tocó el turno y estaba frente al cajero, quedé al lado de un cliente joven y le dije que a veces señalamos y criticamos con mucha energía, pero a la hora de tomar decisiones volvíamos a elegir a los mismos de quienes nos quejábamos.  El chico asintió y de pronto se volteó y gritó a quienes estaban en la fila: “Le cae la madre al que vote otra vez por un corrupto”. “No iremos a votá” grito un señor bastante mayor.  Solo se escuchaban carcajadas cuando salí del banco.