sábado, 6 de diciembre de 2014

Pólvora: ¡No la compre!

Foto tomada del portal www.barranquilla.gov.co

"Mira niño, esos no son jueeeeegos".

Así decían las abuelas cuando uno estaba haciendo algo que podía ser un riesgo para nuestra integridad.  Y es lo que podríamos decirle a quienes, a pesar de las muertes y daños dejados por el uso de la pólvora, siguen comprándola, vendiéndola o fabricándola.

“La pólvora es un juego que quema”, “No quemes tu felicidad ni la de tus hijos”, “Prevenir es mejor que curar”, “Si quieres estallar en Navidad, estalla en amor y alegría”. Ya ni sé cuántas frases bien redactadas he leído y escuchado dentro de las campañas para prevenir accidentes con pólvora.

Hace más de 20 años, apoyé el proyecto sobre Uso Preventivo de la Pólvora, liderado en Barranquilla por el médico Rafael Ortíz Ariza. Se trabajó con pocos recursos y se mantuvo vivo por muchos años.  Recuerdo que hasta se logró que la entonces Representante a la Cámara, Yaneth Suárez, presentara el proyecto ante la Cámara de Representantes.  Solo empezó a discutirse en una Comisión y nunca llegó a Plenaria.  Cuentan las “malas lenguas” que los fabricantes de unas famosas velitas de bengala, se pasearon los corredores de la Cámara con unos extraños maletines y luego el proyecto terminó engavetado.

Increíble verdad? Increíble que pueda existir algo más importante que la protección de la gente.

Increíble que no haya un solo gobernante o político con suficientes pantalones para tratar con mano dura a quienes matan  a otros.  Porque eso es lo que finalmente ocurre cuando alguien, sin importar las consecuencias, decide que la fabricación y venta de pólvora es el negocio del año.

En esa época en la que estuve de cerca a la campaña para evitar accidentes con pólvora, recuerdo tanto el caso de una niña a quien le estalló un tote en la mano. No estoy segura de la edad, pero tendría como cinco años. Fui hasta su casa para buscar el testimonio de la familia, pero me puse a conversar con la pequeña. Le pregunté qué le había pasado. Se me arruga el corazón cuando recuerdo su respuesta: “Me explotó un “tiro”, pero cuando me salgan los dedos no voy a jugar más”.


Los niños no conocen el peligro, los adolescentes sí y lo retan y a los adultos (que fabrican, venden y usan pólvora) no les importa el peligro.

Hoy me “reí” al escuchar en radio que la Policía de Barranquilla informaba, al parecer con orgullo, que había decomisado más de cinco mil unidades de productos como velas de bengala, traqui traquis, volcanes… Yo no sé a ellos, pero a mí me parece un “reporte” ridículo. El decomiso fue a un vendedor del mercado público.  ¿Y eso es noticia? Noticia es cuando cierren las fábricas, decomisen los equipos con los que producen la pólvora, sancionen a los propietarios y todo el que haga uso indebido de la pólvora, sea puesto tras una reja.

La pólvora puede ser usada para espectáculos pirotécnicos, pero por profesionales, que toman todas las medidas necesarias para evitar accidentes.

Ya está bueno del cuento ese de que “fiesta patronal sin pólvora no es fiesta”.
Sí, ya sabemos que las tradiciones son lo más difícil de cambiar, pero carajo será que es muy difícil entender que tu hijo, hermano, sobrina, prima, hermana, amiga, vecina o tú mismo, puedes perder la vida por usar pólvora?

Y ya está bueno de justificar el círculo vicioso: "Si la compran la producen y la producen porque la compran". No hay autoridad, abundan los "cuadres" por debajo de la mesa, reina la imprudencia, no hay respeto por la vida y el deseo de buenas ganancias es lo único que importa.

¿Quiere hacer algo real para que no siga estallando pólvora? Pues, no la compre!


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